¿Por qué ahora Dios?

Salmo 116 (115)

Amo al Señor porque ha escuchado mis súplicas,
porque me ha prestado atención.
¡Toda mi vida le invocaré!
La muerte me enredó en sus lazos,
la angustia del sepulcro me alcanzó
y fui presa del miedo y del dolor.
Entonces invoqué el nombre del Señor
y le rogué que me salvara la vida.

El Señor es justo y compasivo;
nuestro Dios es todo ternura.
El Señor cuida de los sencillos.
Cuando yo estaba sin fuerzas, me salvó.
Ahora sí, puedo volver a sentirme tranquilo
porque el Señor ha sido bueno conmigo,
porque me ha librado de la muerte,
porque me ha librado de llorar y de caer.
Seré obediente al Señor
en el mundo de los que viven.

Yo tenía fe, a pesar de que decíad
que era grande mi aflicción.
Desesperado, afirmé
que todo hombre es mentiroso.

¿Cómo podré pagar al Señor
todo el bien que me ha hecho?
¡Levantaré la copa de la salvaciónf
e invocaré su nombre!
Cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de todo su pueblo.

Mucho le cuesta al Señor
ver morir a los que le aman.
¡Oh Señor, yo soy tu siervo!,
¡soy el hijo de tu sierva!
Tú has roto los lazos que me ataban.
En gratitud, te ofreceré sacrificios,
e invocaré, Señor, tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de todo su pueblo,
en los atrios del templo del Señor,
¡en medio de ti, Jerusalén!

 

Texto para la oración
(Gen 18, 1-15)

El Señor se apareció a Abraham en el encinar de Mamré, mientras Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda de campaña, como a mediodía.  Abraham alzó la mirada y vio a tres hombres que estaban de pie frente a él. Al verlos, se levantó rápidamente a recibirlos, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente  y dijo:
–Mi señor, por favor te suplico que no te vayas en seguida. Si te parece bien, haré traer un poco de agua para que os lavéis los pies, y luego descansad un rato bajo la sombra del árbol. Ya que habéis pasado por donde vive este servidor vuestro, os traeré algo de comer para que repongáis vuestras fuerzas antes de seguir vuestro camino.
–Bueno, está bien –contestaron ellos.

Abraham entró en su tienda de campaña y dijo a Sara:
–¡Date prisa! Toma unos veinte kilos de la mejor harina y haz unos panes.
Luego Abraham corrió a donde estaba el ganado, escogió el mejor de los becerros y se lo dio a uno de sus sirvientes, quien lo preparó inmediatamente para la comida. Además del becerro, Abraham les ofreció cuajada y leche, y estuvo atento a servirles mientras ellos comían debajo del árbol.

Al terminar de comer, los visitantes preguntaron a Abraham:
–¿Dónde está tu esposa Sara?
–Allí, en la tienda de campaña –respondió.
Entonces uno de ellos dijo:
–El año próximo volveré a visitarte, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo.

Mientras tanto, Sara estaba escuchando toda la conversación a espaldas de Abraham, a la entrada de la tienda. Abraham y Sara ya eran muy ancianos, y Sara había dejado de tener sus periodos de menstruación. Por eso Sara no pudo contener la risa, y pensó: “¿Cómo voy a tener ese gusto, ahora que mi esposo y yo somos tan viejos?”  Pero el Señor dijo a Abraham:
–¿Por qué se ríe Sara? ¿No cree que puede tener un hijo a pesar de su edad? ¿Hay acaso algo tan difícil que el Señor no pueda hacerlo? El año próximo volveré a visitarte, y para entonces Sara tendrá un hijo.
Al escuchar esto, Sara tuvo miedo y quiso negar. Por eso dijo:
–Yo no me estaba riendo.
Pero el Señor le contestó:
–Yo sé que te reíste.
 

Canto

(Traducción del texto en euskera)

La bondad de Dios ha cubierto la tierra,
y el mundo ha despertado a la luz de la salvación,
ahora la humanidad es nueva.

Dulce luz,
el sol de lo alto ha renovado de gozo
la tierra entera.

Dios ha amado tanto el mundo
que ha abierto el cielo para nosotros.
¡De verdad que esta es una hora santa!

Dulce luz,
el Señor ha sanado con amor
la tierra entera.

El Hijo de Dios se ha vestido de carne humana,
y el hombre se ha despojado de su ruina.
¡Esta es una visita de misericoirdia!

Dulce luz,
la hora de la salvación ha alegrado
a toda la tierra.

Ahora nosotros somos un pueblo amado,
se nos ha abierto la puerta de la esperanza.
¡Es la plenitud de la paz!

Dulce luz,
la esperanza ha consolado con la paz
a toda la tierra.

 

Reflexión

– Quizá Dios ha estado ahí siempre, como oculto bajo el correr de la vida. Pero parece que ahora se despierta algo especial, como si la experiencia religiosa tomara más cuerpo. ¿A qué se debe ese resurgir de preguntas, de dudas, de necesidad de mirar hacia Dios...?

• ¿Ha sido quizá que me he dado cuenta de que voy avanzando en edad y comienzo a sentir con más fuerza el peso de la finitud, y he sentido la nostalgia de Dios? ¿Nostalgia de Dios que ha estado como cubierta bajo otros intereses vitales?
• ¿Quizá sientes la necesidad de buscar algún «seguro»: poner en orden la vida, sentirte mejor contigo mismo/a, «salvar el alma»...?
• ¿Buscas a Dios como una función: símbolo de una causa social noble, como recurso psicológico para sentirte a gusto contigo mismo, como tapadera de conflictos que te cuesta abordar...? ¿Quizá necesitas que Dios te dé respuesta a los enigmas que te despierta la existencia: de dónde venimos, a dónde vamos...?
• ¿Buscas a Dios como sentido de la vida? ¿Como ese algo más que te pide tu interior?

– No es poco que Dios tenga que ver:

• con la intuición de que no basta con tener una vida bien montada de seguridad económica, de riqueza afectiva en las relaciones humanas...
• con la nostalgia del corazón humano que ha descubierto la soledad interior y busca una fuente más honda de felicidad...
• con las grandes experiencias humanas: ¿qué pasa con la muerte que te lleva a preguntarte sobre el fundamento último de la vida? O ¿qué pasa con esa experirencia que te ha dejado al aire y te has dado cuenta de la poca consistencia de lo que estás viviendo?

– O ¿buscas a Dios como Alguien viviente?

• Quizá le percibistre así en la infancia...
• Has conocido algún testigo de Dios que te ha impactado...
• Has sentido, sin saber porqué, un deseo íntimo de Dios...

– A veces Dios se cuela por donde menos esperas, incluso cuando la vida te va bien y te sientes casi o más o menos feliz. El problema es ese casi o más o menos.

– La gran cuestión es si me dejo sorprender, si estoy dispuesto a que se me descoloque, a que Dios me pueda llevar más lejos. Dios en la Biblia aparece como el que pone en marcha lo nuevo.

– Puedes leer ahora el texto que te hemos propuesto de Gen 18, 1-15.

• Abrahán no esperaba semejante visita y menos que le fueran a hacer la promesa de un hijo que iba a realizar todas los planes de Dios.
• Abrahán –esta es la cuestión– siempre estaba abierto a acoger al Señor y su visita. Dios pide apertura, pide permeabilidad, corazón abierto a la acogida. La verdadera experiencia de Dios tiene que ver con ese talante de apertura, con ese dejar que la vida te sorprenda...
• Dios se me puede hacer real en mi existencia, especialmente en las situaciones de dificultad y sufrimiento. Puede que Dios resuene de verdad dentro de mí, en la verdad de lo que estoy viviendo.
• A veces parece casualidad que Dios aparezca en tu vida, pero un día te darás cuenta que todo tiene sentido. Dios hace las cosas a su manera.

***

Canto

(Traducción del texto en euskera)

Señor, mi corazón me atrae hacia ti,
hacia tu sol mi lado sombrío.
Me siento tan extraño,
consuela con tu calor mi llanto frío.

Sabiendo cuán cerca estás de nosotros,
¿cómo es que ando tan lejos de ti?
Todo es tan rígido,
puro sueño, vapor de la impotencia.

En mi mundo tenso se ha encendido una estrella.
Ha llegado Dios en busca de los buscadores.
¡Se alegra mi interior!
El amor de Dios se ha volcado en mí.

Al decirme la palabra de amor,
un camino se abre en mi impotencia.
Seguiré caminando, al claroscuro
de tus pequeñas estrellas.

 

Oración final

Señor, gracias por tu visita.
Porque has querido venir a mi casa.
Al volver a la casa de mi interior te he encontrado a ti,
a ti, peregrino de mis caminos, pidiéndome hospedaje.

Yo no sabía quién eras, no te conocía.
Y con todo, tú me has buscado.
Hoy me he sentido amado, y te estoy agradecido.

Vamos adentro y quédate conmigo.
Sentados junto al fogón de la cruz,
tenemos que hablar de lo mío,
de mi vacío, de mi impotencia, de mi pasión...
¡Tengo tanto para decirte, tanto!

Tú sabes por dónde he andado.
Sabes que quería, pero no podía.
Preguntaba sobre ti y nadie daba contigo.
Ahora, Señor, has venido y sé que estás conmigo.

Señor, harás presencia de mi invierno.
Mis caminos perdidos se me iluminarán en el Jubileo.
Ven, Señor, y quédate conmigo.
aprecio mucho tu visita amorosa.

 

Estás en todas partes (Bitoriano Gandiaga)

Estás en cualquier parte, sí,
bendita locura,
estás en cualquier parte
queriendo aparecer,
tras las cosas
del camino
medio escondido,
amante.

A menudo
querrías
tropezarte
con nosotros,
estás tan en todas partes
y estás tan luminoso,
hacedor
del gozo de las cosas.

Estás tan en todas partes
andas queriendo
a menudo advertir
a mis ojos,
medio a la vista,
estás tan en todas partes,
callado sí,
y llamando.
 

Confianza básica

Salmo 143 (142)

Señor, escucha mi oración;
pon atención a mi súplica.
¡Respóndeme, pues tú eres justo y fiel!
No llames a cuentas a tu siervo,
porque ante ti nadie es inocente.

Mis enemigos me persiguen,
me han aplastado contra el suelo;
me obligan a vivir en la oscuridad,
como los que han muerto hace tiempo.
Me encuentro totalmente angustiado;
turbado tengo el corazón.

Me acuerdo de tiempos anteriores
y pienso en todo lo que has hecho.
Hacia ti tiendo las manos,
sediento de ti, cual tierra seca.

Señor, ¡respóndeme pronto,
pues ya se me acaba el aliento!
No me niegues tu ayuda,
porque entonces seré como los muertos.

Por la mañana hazme saber tu amor,
porque en ti he puesto mi confianza.
Hazme saber cuál debe ser mi conducta,
porque a ti dirijo mis anhelos.

Líbrame, Señor, de mis enemigos,
porque en ti busco refugio.
Enséñame a hacer tu voluntad,
porque tú eres mi Dios.
¡Que tu buen espíritu me lleve
por un camino recto!

Por tu nombre, Señor, ¡hazme vivir!
Porque eres justo, ¡sácame de la angustia!
Porque eres fiel, ¡destruye a mis enemigos!
¡destruye a todos mis enemigos, pues yo soy tu siervo!

 

Texto para la oración
(Mt 7, 7-11)

Pedid y Dios os dará,
buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá.
Porque el que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abre.
¿Acaso alguno de vosotros sería capaz de darle a su hijo
una piedra cuando le pide pan?
¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado?
Pues si vosotros, que sois malos,
sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos,
¡cuánto más vuestro Padre que está en el cielo
las dará a quienes se las pidan!
 

Canto Izan bake

(Traducción del texto en euskera)

Tened paz, tened serenidad,
¡Dios nos defiende!
Tened paz, tened serenidad,
¡Dios nuestro refugio!

¡Tened paz, hermanos!
¡Alegraos y no temáis!

Tened paz, tened serenidad,
¡Dios nos defiende!
Tened paz, tened serenidad,
¡Dios nuestro refugio!

Sed siempre valientes,
arriesgad la vida.
¡Miedo no, sino valor!,
¡que Dios es nuestro refugio!
 

Reflexión

– La confianza se puede situar en diversos planos o niveles.

• Existe un nivel sicológico de la confianza que depende de la autoestima que cada uno tenga. Si una persona no se quiere a sí misma mínimamente, vivirá sin confianza y sin fuerza vital en todos los órdenes de su vida y relaciones. Es importante labrar esta autoestima en la vida.
• Existe un nivel vital o existencial de la confianza: se trata de cómo se sitúa uno en la vida y ante la vida. Esta confianza ante la vida se aprende desde la infancia o desde la adolescencia. De ello dependerá que la persona se atreva a enfrentarse a la realidad de la vida o que huya y se encierre en un mundo imaginario de deseos que no tienen nada que ver con la realidad de la vida.
• Y existe el nivel espiritual de la confianza, en la que se deja la vida en manos de Dios, se le da a él un voto de confianza, aunque uno no perciba que Dios responda a mis expectativas humanas o espirituales.

– Esta confianza básica hará que sepa asumir mis propias frustraciones con sentido positivo y que estas frustraciones me hagan crecer como persona. Si no tengo esta confianza básica, las frustraciones destruirán mi vida y su sentido.
– Por ello, la pregunta básica es dónde se afianza mi vida y mi corazón. Dónde tengo fundamentado el sentido de lo que vivo y hago. No se trata de ideas que pueda tener acerca de la confianza, si no de ir mirando de dónde me llega el sentido positivo de lo que me sucede y vivo.
– Tendría que vivir preguntándome si estoy dispuesto a hacer este ejercicio diario de dejar la vida en manos de Dios, aunque ello no me dé ninguna seguridad e incluso me produzca cierta inseguridad.

– El Salmo 143 (142) que proponemos como oración describe muy bien una relación en que se entremezclan la súplica confiada y el dejar la vida en manos de Dios, como entrega en sus manos. Está la convicción íntima de que Dios te acompaña, te cuida, te da fuerza para hacer su camino. No estás nunca solo. En medio de experiencias duras de la vida, el salmista muestra una confianza grande en Dios. Puede que a veces, muchas veces, uno se sienta solo («dejado de la mano de Dios» se suele decir), pero sabes –crees en la confianza– que la presencia de Dios te acompaña, que él habita esa soledad.

– El texto del Evangelio que proponemos, Mt 7, 7-11, se sitúa en el contexto de Jesús enseñando a sus discípulos a orar. Y Jesús pone el acento en la confianza. Jesús sabe que es el acto primario de la confianza del niño que deja su vida en manos de la madre. El seno materno es la primera escuela de la confianza. Sin embargo, de adultos nos cuesta soltar la vida, nos cuesta soltar las riendas de la vida, para dejárselas a Dios. Queremos tener la última palabra sobre la propia vida y tener a Dios como ayudante de mis decisiones. Jesús nos invita a pedir, pedir sin miedo, con la confianza del hijo a su madre. Pedir que Dios nos transforme por dentro. Es normal que sintamos miedo de este camino confiado. Nos puede la sospecha de que no sea real. Pero la confianza tiene que vencer poco a poco a esa sospecha. No sería bueno vivir en permanente sopecha. No podríamos avanzar. Es bueno confiar en Dios y en sus caminos.

– Esta sabiduría de la confianza hay que aprenderla. No nos pertenece. Dios mismo nos regala la capacidad de leer la vida desde esta perspectiva de la confianza. No hay que olvidar, por supuesto, los presupuestos humanos de esta confianza: autoestima…

– Pregúntate: ¿Tengo una confianza básica que me sostiene? ¿Cómo voy de autoestima, me siento básicamente querido/a y valorado/a? ¿Vivo de deseos imaginarios o sé situarme en la vida con una mirada básicamente confiada y serena, aunque haya cosas que no entiendo? Y respecto de Dios ¿te da miedo o te da confianza? ¿Hasta qué punto te sale dejar la última palabra en sus manos? ¿Sabes que él te acompaña siempre y que te lleva de la mano?

– Repite varias veces el salmo 143 (142). ¡Confía!

***

Canto Itxaropen

(Traducción del texto en euskera)

¡Tenemos esperanza,
tenemos paz!
El Señor nos está salvando,
está de nuesro lado.

Señor, te estamos llamando: ¡muéstrate!
Estoy aquí, no temáis: ¡vivid en paz!

Sin camino ni luz: ¿a dónde iremos?
Yo soy el camino, soy la luz: ¡alegraos a mí!

Aplastados por el pecado, no podemos!
Es mía la fuerza: ¡levantad la cabeza!

¡Lo que queremos es llegar a la vida!
¡Te basta con creer en mí!

¡Señor, en ti podemos nuestra fe!
Permaneced firmes: ¡estáis salvados!

 

Poema: Ten Siempre Confianza - Darío Lostado

A veces parece
que todos los caminos se cierran,
que la noche es eterna,
que el invierno ha congelado los corazones,
que no existen más rosas,
que tu destino son las lágrimas,
que no hay sino soledad para tí,
que han desaparecido las estrellas,
que la sonrisa se apagó sobre la tierra,
que los días son cortos y lluviosos,
que las noches son interminables y sin luna,
que no hay espacio alguno para tus pies,
que no hay salida en la calle de tu vida,
que la indiferencia y la desilusión aprisionan tu corazón...

Pero aún entonces puedes confiar
que tú eres un camino eterno y abierto,
que tú eres un día luminoso,
que en tu alma no hay estaciones,
sólo las hay en tu mente,
que hasta en el desierto más árido y seco hay una flor,
que las lágrimas, como el agua, dan vida y fecundidad,
que tú eres el mejor amigo de ti mismo,
que tu alma es un cielo lleno de luz y de estrellas,
que dentro de ti el rostro de la vida sonríe,
que en ti está el sol radiante,
solo es noche si le das la espalda,
que el mundo es ancho y no ajeno,
sino tuyo porque tú eres el mundo,
que norte, sur, este y oeste son punto para tu elección,
que tu eres amor pleno.
Estás destinado a dar, más que a recibir.

Ten confianza porque aunque tu mente
te hable de puertas cerradas y de soledad,
ese es un engaño temporal y pasajero.
Tu estás destinado a ser luz
para muchos que necesitan de tu luz y de tu amor.

No te quedes cerrado en tu rincón.

Espíritu de verdad

Salmo 26 (25)

Señor, hazme justicia,
pues mi vida no tiene tacha.
En ti, Señor, confío firmemente;
examíname, ¡ponme a prueba!,
¡pon a prueba mis pensamientos
y mis sentimientos más profundos!
Yo tengo presente tu amor
y te he sido fiel;
jamás conviví con los mentirosos
ni me junté con los hipócritas.
Odio las reuniones de los malvados;
¡jamás conviví con los perversos!

Lavadas ya mis manos y limpias de pecado,
quiero, Señor, acercarme a tu altar,
entonar cantos de alabanza
y proclamar tus maravillas.

Yo amo, Señor, el templo donde vives,
el lugar donde reside tu gloria.
No me quites la vida junto con los pecadores;
no me hagas correr la suerte de los asesinos,
de esos que tienen las manos
llenas de maldad y soborno.

Pero mi vida es intachable;
¡sálvame, ten compasión de mí!
Mis pies pisan terreno firme;
¡bendeciré al Señor en presencia de su pueblo!
 

Texto para la oración
(Jn 1, 45-51 )

Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo:
–Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en los libros de la ley, y de quien también escribieron los profetas. Es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.
Preguntó Natanael:
–¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?j
Felipe le contestó:
–Ven y compruébalo.
Cuando Jesús vio acercarse a Natanael, dijo:
–Aquí viene un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
Natanael le preguntó:
–¿De qué me conoces?
Jesús le respondió:
–Te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.k
Natanael le dijo:
–Maestro, ¡tú eres el Hijo de Dios,l tú eres el Rey de Israel!m
Jesús le contestó:
–¿Me crees solamente por haberte dicho que te vi debajo de la higuera? ¡Pues cosas más grandes que estas verás!
Y añadió:
–Os aseguro que veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.
 

Reflexión

– Hay dos formas de vivir:

- Buscando seguridad, buscando respuestas ciertas que me hagan sentir seguridad en la vida, que me aseguren lo que tengo que pensar o cómo tengo que actuar en la vida… En definitiva, tener controlada mi vida.
- O vivir buscando verdad antes que seguridad. Si busco la verdad de la vida, estoy dispuesto a asumir el riesgo de equivocarme, con tal de que viva sintiendo el fuego de la verdad en mis entrañas. Prefiero vivir la libertad que me hace crecer por dentro.

– ¿Qué significa vivir en la verdad? La verdad tiene que ver con jugar limpio consigo mismo, con la intuición –no siempre clara– de que puedo vivir de otra manera, de que tengo que salir a la intemperie, a la realidad de la vida, de que tengo que dejar que la experiencia religiosa me transforme por dentro y me libere.

– Cuando hablamos de espíritu de verdad, no estamos hablando de que cada uno viva «su» verdad, según le convenga. El espíritu de verdad se da cuando has descubierto al Dios vivo, o has descubierto tu propia dignidad de persona.

– El salmo 26 (25) que tienes al comienzo, pone en contraposición a los buenos y a los malos, como muchas veces en los salmos. Pero esa contraposición no es por situarse por encima de los demás, como parte de un grupo de élite. No se trata tampoco de una bondad moral de comportamiento ante las leyes. Se trata, más bien, de la decisión interior de ser íntegro, honrado consigo mismo, con la verdad de la propia conciencia y ser fiel con Dios.

– Lee tranquilamente el texto de Jn 1, 45-51 (tienes más arriba). Este Natanael del texto se nos hace cercano. Busca apasionadamente. Hace preguntas, no para huir o escaquearse de la verdad o protegerse del compromiso, sino por espíritu de verdad. Se deja iluminar. Y cuando encuentra lo que buscaba, se entrega sin reservas ni condiciones. Y Jesús aparece desarmado ante una persona así, con este espíritu de verdad.

– Cuando uno busca la verdad o anda en verdad, no controla, no tiene miedo a verse desprotegido. A la verdad se le nota en que te hace libre, te da alas para volar, aunque haya que dejar crecer esas alas antes de echar ansiosamente a volar.

– Y comienzas a intuir quién es Dios de verdad.
 

***

Preguntas para hacer trabajo interior:
- ¿Qué buscas en la vida, seguridad o verdad?
- ¿Estás dispuesto a que la verdad te comprometa en tu vida o en tus caminos?
- ¿O prefieres vivir según tus planes y proyectos, sin que nadie se te imponga?
- ¿Te sientes honrado contigo mismo, con tu conciencia?
- ¿O procuras no reflexionar mucho, no sea que sientas cosas raras?
- ¿Te conformas con ser como los demás o buscas ser «tú mismo»?
 

Canciones

1) Jauna, ez nekien zu nor zinen
Señor, no sabía quién eras (Traducción)

(Traducción del texto en euskera)

Señor, no sabía quién eras,
ni quién eras, ni que existías;
sin embargo, yo te buscaba,
no encontraba descanso.

Era aquel ciego del camino,
mendigo de migajas de felicidad;
pasaste junto a mí,
dador de pan caliente.

Mi noche te gritó,
todo era oscuridad, todo tropiezo;
tú me abrazaste en la luz,
me encontré, Señor, contigo.

Ahora ya sé quién eres, Señor,
quién eres tú y quién soy yo;
lo que mi corazón necesitaba
¡ay!, era tu amor.

Hoy estoy tan débil como antes,
soy así, soy débil, soy niño;
pero, Señor, todo lo puedo,
en el regazo gozoso de tus brazos.

Gracias, alabanza, amor,
dulce Señor de mi corazón;
a mi impotencia le nace gozo,
¡Tú, Señor, eres mi canto!
 

2) Eder da
Es hermoso
(Traducción)

(Traducción del texto en euskera)

Es hermoso alabar al Señor,
dejar la vida en el Señor,
dejar en él la confianza
y la fe.
¡Lo demás es vacío!

Es hermoso acogerse al Señor,
aligerar las preocupaciones en él,
caminar en él
y vivir en él,
morir en el Señor!

Es hermoso ser cristiano,
poder llamar «Padre» a Dios,
se ha roto la cadena,
el Señor es la paz,
¡el Señor es el bien pleno!

Es hermoso, hermoso, Dios mismo,
acercaos a él,
venid a su perdón,
es tan compasivo.
¡Somos dichosos!
 

Poema de (Javier Garrido)

Creo que soy sincero, Señor,
y que quiero la verdad.
Pero Tú sabes mejor que nadie
la capacidad que tenemos de engañarnos.
Dame tu espíritu de verdad.
Desmóntame, Dios mío, si es necesario.
Libérame de mis falsas seguridades.
Hazlo, Señor, hazlo.

Puerta estrecha

El Señor es mi Pastor
(Salmo 23)

Yo también soy un mortal, como todos los hombres, y descendiente del primero,
que fue formado de la tierra. De carne fui modelado en el seno de mi madre,
durante diez meses fui tomando consistencia en su sangre,
a partir de la semilla del varón y del placer que va unido al sueño.

Al nacer, también respiré el aire común; y, al caer en la tierra que a todos nos recibe,
lo primero que hice, como todos, fue llorar. Me criaron con mimos entre pañales.
Ningún rey comenzó de otro modo su existencia,
pues el comienzo y el final de la vida son iguales para todos.

Por eso rogué, y me fue dada la prudencia; supliqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La he preferido a los cetros y a los tronos, y a su lado en nada he tenido la riqueza.
Ni siquiera la he comparado a la piedra más preciosa, pues todo el oro ante ella es un poco
de arena,y a su lado la plata no pasa de ser lodo.

La he amado más que a la salud y a la belleza, y la he preferido a la misma luz,
Porque su resplandor no tiene ocaso. Todos los bienes me han venido con ella,
tiene en sus manos riquezas innumerables. Son fuente de gozo, porque los trae la sabiduría,
aunque yo no sabía que ella era su madre.

La aprendí con sencillez, sin envidia la comparto, y no escondo a nadie sus riquezas.
Porque es para los hombres un tesoro inagotable, y los que la adquieren se ganan la amistad
de Dios, pues los dones de la instrucción los recomiendan.

 

Texto para la oración
(Mt 7, 13-14)

Dos caminos

Entrad por la puerta estrecha,
porque es ancha la puerta y espaciosa el camino
que lleva a la perdición, y son muchos los que
entran por él. En cambio es estrecha la puerta
y angosto el camino que lleva a la vida,
y son pocos los que lo encuentran.

 

Reflexión

Desde la creación, la persona busca su propia identidad, busca saber quién es, busca su propia verdad y la verdad de todas las cosas, busca la verdad de la vida. La búsqueda marca la vida, a no ser que uno viva muerto en vida, sin búsqueda, sin preguntas, dejándose llevar.

Pero, la búsqueda de la «verdad vital», puede hacerse desde perspectivas bien distintas.

Puedo buscar mi verdad desde la comparación con «lo que se lleva» en mi entorno. Es vivir desde las modas, desde mayorías, desde «fuera» en definitiva. Es caminar a favor de corriente, haciéndome «normal» en medio de los demás.

Puedo buscar mi «verdad vital» desde normas impuestas o metidas dentro desde hace mucho tiempo. Normas morales, normas de fidelidades aprendidas… Y vivo mirándome desde esa mirada legal: mirando si coincido con lo que me dicen que «debo hacer» o no coincido. Es también vida desde fuera, desde la ley o la norma.

Puedo buscar «mi verdad vital» desde mi conciencia. Sabemos que, en el fonfo, la conciencia propia es la medida básica de la vida. Pero, ¿desde dónde he alimentado mi conciencia, desde el exterior, desde la norma… o desde la relación con el Señor? ¿Mi sabiduría de vida dónde tiene su fuente?

Aquí es donde se entiende el texto que proponemos este mes para la oración (Sab 7, 1-14). La prudencia, la sabiduría, es un don que el Señor nos da. En la relación con el Señor es donde nos hacemos con la «verdad vital».

Esa sabiduría que «cose», que unifica, la historia personal en una unidad.

Lo que hace vivir de verdad es esa sabiduría, esa prudencia, esa luz de vida, que se me ha dado. Se me ha dado, no es mía («me fue dada la prudencia», «vino a mí el espíritu de sabiduría»).

Porque es dada, hay que pedirla («rogué», «supliqué»). El don no se compra, ni se paga, ni se merece. El don se pide, se recibe, se agradece. Es don gratuito.

Y desde esa sabiduría, nace una nueva jerarquía de valores y de preferencias: «No la he comparado», « la preferí», «la he amado»…:
Es una luz inigualable…
Es fuente de todos los bienes…
Es fuente de gozo…
Es tesoro sin par…
Es un don que nos hace amigos de Dios…
Y es un don que se comparte…

Este camino de verdad interior, de sabiduría, supone jugar limpio con uno mismo. Supone la certeza de que puedo vivir de otra forma. Conciencia de que tengo que arriesgar caminos nuevos, salir a la intemperie.

Hay que «entrar por la puerta estrecha» del don (Mt 7, 13-14). Mi vida actual –la que responde a modas o normas– puede parecer más fácil, de caminos más amplios, de formas más «normales», pero el Señor del don me llama a entrar por la puerta estrecha. Esa puerta estrecha es la que nos abre el camino de la sabiduría. Pasando por la puerta estrecha del don –contra corriente– se aprende a vivir, se aprende a crecer, se adquiere conocimeinto de sí mismo, se recibe la verdad de mi ser y el sentido de mi vida. Eso sí, hay que hacerse pequeño para entrar por la puerta estrecha. Para seguir a Jesús hay que entrar por la puerta del servicio. El camino que lleva a la vida es estrecho.

***

Preguntas para hacer trabajo interior:
¿Me siento «sabio»? O ¿me dejo llevar por lo fácil, por lo de todos?
¿He pedido algunas vez a Dios el don de la «sabiduría»?
¿Puedo decir que he vivido la experiencia de lo que Dios da?
¿Me atrevo a arriesgar mis caminos en manos de Dios o prefiero controlar yo mi vida?
En este momento de mi vida, ¿cuáles son mis preferencias?, ¿qué busco?
Es bueno que pidas el don de la sabiduría, la sabiduría de saber vivir. Pedir el Espíritu para atravesar la puerta pequeña del seguimiento de Jesús. No es lo mismo saber cosas que saber vivir.

 

Canciones

Puedes vivir la confianza de estos dos cantos:

1) Escucha mi oración

(Traducción del texto en euskera)

Escucha mi oración
Escucha mi oración, escúchala, Señor,
espero en ti, ten misericordia.

Escúchame, Señor, escucha a este pobre.
Sálvame, que he sido fiel contigo.
Piedad, Señor, te estoy llamando,
Señor bueno, tengo el alma hacia ti.
Eres rico en perdonar al que mendiga,
escucha, acoge mi oración.
En el día del peligro te llamo,
nadie sabe salvar como tú.
Todos los rincones de la tierra te alabarán,
Señor grande, eres admirable.
Enséñame, oh Dios, el camino de la justicia,
la verdad y el temor de tu nombre.
Te alabo, alabado sea tu nombre.
Has guardado mi alma del abismo.
Unos soberbios, Señor, se alzan contra mí,
gente que no ama tu nombre.

 

2) Mi alma en paz

(Traducción del texto en euskera)

Guarda, Señor,
mi alma
junto a ti.

Mi corazón no es ambicioso,
no busco grandezas.
Tengo el alma en paz, Señor,
no busco cosas grandiosas.
Como un niño en brazos de su madre:
así tengo mi alma en silencio.
Israel, mantente siempre en el Señor,
que él es tu fuerza.

 

Poema de Iñaki Beristain

Soy demasiado listo
para ser sabio.
Demasiago grande
para entrar por la puerta.
Demasiado orgulloso
para recibir el don.
Demasiado inflado para caber en algún sitio.
¡Qué sé yo, Señor,
sino llorar!
¡Qué tengo cierto, Señor, sino la muerte!
Pero, tú, Señor,
has llenado de Espíritu
el primer barro:
¡aliento de Sabiduría!
Has alabado al humilde
para que atravise la puerta que lleva a ti,
siendo pequeño
con los pequeños de la sociedad,
siendo pobre con los pobres.
Tu Sabiduría es ahora
la fuente de todo los dones,
nada me falta,
nada es escaso.
Tu Sabiduría, Señor,
me mantenga como niño,
que tu don me haga
humilde y simple.

 

Petición de la sabiduría
(Libro de la Sabiduría 9 –trozos–)

Dios de los Padres y Señor misericordioso,
que hiciste todas las cosas con tu palabra,
y con tu Sabiduría formaste al hombre,
para que dominara a los seres que tú creaste:
dame la Sabiduría, que comparte tu trono,
y no me excluyas del número de tus hijos.
Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora,
un hombre débil y de vida efímera,
de poca capacidad para comprender el derecho y las leyes;
y aunque alguien sea perfecto entre los hombres,
sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por nada.
Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras
y que estaba presente cuando tú hacías el mundo;
ella sabe lo que es agradable a tus ojos
y lo que es conforme a tus mandamientos.
Envíala desde los santos cielos,
mándala desde tu trono glorioso,
para que ella trabaje a mi lado
y yo conozca lo que es de tu agrado:
así ella, que lo sabe y lo comprende todo,
me guiará atinadamente en mis empresas
y me protegerá con su gloria.
Entonces, mis obras te agradarán.

Búsqueda de sentido

El Señor es mi Pastor
(Salmo 23)

El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a aguas tranquilas, y repone mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré:
Porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios,
perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor por días sin término.

 

Texto para la oración
(Qo 1, 12 –2, 11 –libro eclesiastés–)

La penosa tarea del sabio

Yo, Qohélet, fui rey de Israel en Jerusalén, y me dediqué a buscar
e investigar con sabiduría todo lo que se hace bajo el cielo:
penosa ocupación la que Dios ha dado a los hombres para que se dediquen a ella.
He observado todas las obras que se hacen bajo el cielo y me he dado cuenta
de que todo es vanidad y caza de viento.
Lo torcido no se puede enderezar, y lo que falta no se puede contar.
Y me dije: He aumentado y ampliado la sabiduría respecto a los que me precedieron
en Jerusalén, y mi inteligencia ha adquirido gran sabiduría y ciencia.
Me he aplicado a distinguir sabiduría y ciencia, ,de locura y necedad;
Y he conclui do que también eso es caza de viento; porque dónde abunda la sabiduría,
abunda el sufrimiento, y a más ciencia, más dolor.

La alegría y los placeres

Entonces me dije: Prueba la alegría y busca el placer. Pero resulta que también esto es vanidad.
A la risa la llamé «locura» y a la alegría «inutilidad». En mi búsqueda de la sabiduría, decidí
regalar mi cuerpo con el vino, y darme a la necedad, para descubrir cuál es la felicidad de los
hombres que se afanan bajo el sol en los días de su vida.

El trabajo y la riqueza

Emprendí grandes obras: me construí casas, planté viñas, me hice huertos y jardines, y planté
en ellos toda clase de árboles frutales; perforé pozos para regar un bosque de árboles. Compré
siervos y siervas, y nacieron nuevos siervos en mi casa. Tuve más rebaños de vacas y ovejas
que cuantos me habían precedido en Jerusalén. Acumulé plata y oro y tesoros de reyes y
provincias; me procuré cantores y cantoras, y cuantas mujeres puede un hombre desear.
Prosperé y superé a todos cuantos me habían precedido, y nunca me faltó la sabiduría.
No negué a mis ojos nada de cuanto deseaban, ni privé a mi corazón de alegría alguna;
mi corazón gozaba con todo lo que hacía, y esa era la recompensa de todos mis trabajos.

Después reflexioné sobre todas las obras de mis manos, consideré lo que me había costado
hacerlas, y concluí que todo es vanidad y caza de viento, y que no hay ningún provecho bajo el sol.

 

Reflexión

La búsqueda de sentido comienza cuando, anteriormente, uno ha puesto el sentido de su vida en algo que ahora ha dejado de tener consistencia. En la vida, muchas veces sin proponérnoslo, aparecen experiencias que me hacen cuestionar el sentido de la vida:

  • Ante la enfermedad, ante la pérdida de un ser querido, sobre todo si es una muerte repentina o es un hijo, nos quedamos en el aire.

  • Tantas energías, tantos proyectos, tantos ideales, ¿para esto?

  • Ante un conflicto laboral o social en el que he tomado partido, y ha quedado al descubierto la condición humana con sus límites y locuras.

  • Ante un fracaso afectivo…

  • Delante de la televisión, imágenes de sufrimiento, de injusticia. Allí donde el poder del mal puede al bien: muerte, injusticia, violencia y desesperanza.

  • Toda la vida intentando ser mejor persona, responder a mi ideal de entrega a los demás y, a estas alturas me descubro egoísta, juzgando con dureza los comportamientos de los que me rodean.

  • La crisis en relación a lo espiritual. ¿Todo esto no será un montaje? ¿Qué certezas puedo tener?

En muchas ocasiones, no se presentan situaciones tan bien definidas. Es esa especie de insatisfacción difusa: “No sé qué me pasa, pero hay algo en mí que no funciona. No tengo razones para quejarme, pero algo me falta”.

  • ¿Cuál ha sido y cuál es hoy el sentido de tu vida? ¿A cambiado en el tiempo?

  • ¿Has tenido experiencias de sinsentido que hacen que busques un nuevo sentido?

  • ¿Qué has aprendido a través de la experiencia del sin sentido?

  • ¿Qué actitud tienes ante la crisis de sentido?

***

Los textos bíblicos no dan respuestas, pero nos suscitan nuevos horizontes de sentido.

En el salmo, el Señor se nos da a conocer como Alguien capaz de conducir nuestra vida a lugares de descanso y sentido pleno, incluso a través de valles dónde la niebla es densa y el sufrimiento acompaña. En situaciones de dificultad, la tentación es de huida y desesperanza; pero Su amor y bondad nos habita, y nos hace permanecer y confiar, a pesar de todo.

La sed de sentido queda saciada para siempre, cuando conocemos y experimentamos en nuestro corazón, el amor fiel y Absoluto de Dios. Fruto de este encuentro, el creyente canta agradecido: ¡El Señor es mi pastor, NADA ME FALTA! Y desde ahí se redescubren todas las demás realidades: la ética, el amor al prójimo, el amor de pareja y de familia, el sufrimiento,…

También cabe el desengaño, cuando utilizamos a Dios como si fuera un objeto, una idea, un ídolo manejable según nuestras necesidades de gratificación infantil.

***

El Eclesiastés parte de la experiencia del sin-sentido. No se aferra a respuestas hechas, aunque vengan de la tradición religiosa… Ha probado a sentarse en todo tipo de tronos, y ha conocido en propia carne que ninguna de ellas le quita la sed honda del corazón… Se atreve a quedarse sin punto de apoyo y lanzar al viento, las preguntas sin respuesta. Se atreve a buscar aunque sea de noche.

 

Canciones

En el momento que quieras, puedes escuchar cualquiera de estas dos canciones:

1) Te estoy preguntando, Señor

(Traducción del texto en euskera)

Te pregunto, Señor,
por qué sufrimos los humanos en este mundo.
Te pregunto, Señor,
por qué el mal nos hiere tan a menudo.
Por qué los niños pequeños,
siendo inocentes, mueren
de hambre en brazos de sus madres.
Por qué tienen algunos tanto y otros tan poco,
por qué estamos siempre en guerra.
¿Por qué sufrimos, Señor?

Aunque pregunto a menudo,
aunque medito muchas veces, no lo entiendo.
La mente no lo comprende,
el corazón no lo soporta,
mis lágrimas son un mar.
He gritado la pregunta en la Piedad
de Oteiza, y ¿qué responde
esa piedra fría del apostolado?
El cielo oscuro, en silencio,
la tierra triste ensangrentada,
y tú, Señor, no apareces.
¿Por qué sufrimos?

Cuando todas las preguntas se han
derretido en lágrimas,
se hace el silencio, se detiene todo.
No hay palabras, ni sonidos,
el sentimiento se desnuda,
y sudo impotencia.
Entonces el aire de la confianza
sopla en mi interior y se hace
la calma en mi corazón.
Dios bueno, si me amas,
por qué voy a dudar,
si eres mediodía en mis noches.
¡Señor, tú estás conmigo!

Señor, sigo teniendo preguntas
y teniendo dolores,
y ¿qué voy a decir?
Sé bien que has muerto y vives
por amor a mí, no voy a tener miedo.
Cuando todo se oscurece,
y todo es difícil de entender,
tú me darás una paz grande.
Se me iluminará dentro de mí
el misterio del mal, y aun con dolor
tendré mucho gozo.
!Señor, tú eres mi gozo!
¡Señor, tú eres mi confianza!

 

2)El Señor es mi suerte

(Traducción del texto en euskera)

Voy al Señor en busca de paz,
¡él es mi Dios!
Mi futuro está en sus manos,
¡tengo el corazón sereno!

El Señor es mi herencia luminosa.
¡Qué historia de amor!
El Señor es la base de mi paz.
¡Me gusta mi suerte!

No adoraré los ídolos,
porque no son dios.
No me someteré a ellos,
no los serviré.

El Señor es mi herencia luminosa.
¡Qué historia de amor!
El Señor es la base de mi paz.
¡Me gusta mi suerte!

Por eso me alegro inmensamente,
descansaré en el gozo.
El Señor no me quitará la vida,
el justo no se corromperá.

El Señor es mi herencia luminosa.
¡Qué historia de amor!
El Señor es la base de mi paz.
¡Me gusta mi suerte!

Enséñame el camino de la vida.
¡Dame, Señor, gozo pleno!
Llévame a la paz sin fin.
¡En el gozo del cielo!

 

Poema de Iñaki Beristain

¿Qué tiene tu palabra, Señor,
para fascinarme así,
para robarme el corazón
sin remedio?

¿Qué tiene tu palabra, Señor,
para hacer tambalear
mis firmes seguridades
y hacer surgir la duda,
para aturdir las intenciones más firmes
de mis entrañas?

Me dicen que es tu mensaje.
Pero ¿qué mensaje?
Voy sobrado de mensajes y códigos,
embriagado de palabras…
Sea como sea tu mensaje,
no es lo que me tiene en tensión.

Que si es doctrina para vivir bien,
doctrina para portarse bien, me dicen.
Muchas pedradas de doctrinas
me han herido el corazón,
dejándome indispuesto, frío.
No puede ser la doctrina
lo que me ha enamorado.

¿Qué tiene entonces tu palabra
para maravillarme así
y dejarme herido de amor?
Cuando he acallado las palabras,
he comprendido la Palabra de tu Palabra.
Cuando he acallado las preguntas,
he escuchado el misterio:

Tu Palabra te tiene a Ti
y Tú me has herido,
atrapándome sin remedio,
fascinando mi interior…
¡Es que tu Palabra eres Tú!

 

Oración final
(San Francisco de Asís)

Sumo, glorioso Dios, 

ilumina las tinieblas de mi corazón 

y dame fe recta,
esperanza cierta 
y caridad perfecta, 

sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla 
tu santo y veraz mandamiento.

 

¿Quién soy?

Tú me examinas y me conoces
(Salmo.139, 1-12)

Señor, tú me examinas y me conoces,
sabes cuándo me siento o me levanto,
desde lejos penetras mis pensamientos.
Tú adviertes si camino o si descanso,
todas mis sendas te son conocidas.
No está aún la palabra en mi lengua,
y tú Señor ya la conoces.
Me envuelves por detrás y por delante,
y tus manos me protegen.
Es un misterio de saber que me supera,
una altura que no puedo alcanzar.
¿A dónde podré ir lejos de tu espíritu,
a dónde escaparé de tu presencia?
Si subo hasta los cielos, allí estás tú,
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.
Si vuelo sobre las alas de la aurora,
y me instalo en el confín del mar,
también allí me alcanzará tu mano,
y me agarrará tu derecha.
Aunque diga: «Que la tiniebla me encubra,
y la luz se haga noche entorno a mí»,
no es oscura la tiniebla para ti,
pues ante ti la noche brilla como el día.

 

Texto para la oraciíon
(Mc 8, 22-26)

Curación de un ciego en Betsaida
Llegaron a Betsaida y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara.
Jesús tomó de la mano al ciego, lo sacó de la aldea y, después
de haber echado saliva en sus ojos, le impuso las manos y le preguntó:
- ¿Ves algo?
Él abriendo los ojos dijo:
- Veo hombres; son como árboles que caminan.
Jesús volvió a poner las manos sobre sus ojos; entonces el ciego comenzó a ver con claridad
y quedó curado, de suerte que hasta de lejos veía perfectamente todas las cosas.
Después le mandó a su casa, diciéndole:
- No entres ni siquiera en la aldea.

 

Reflexión…

La búsqueda de la propia identidad es un anhelo profundo que ocupa a todos los seres humanos.

La primera identidad de la persona es la que viene configurada por la familia, es una identidad puramente asimilativa; yo soy lo que he recibido.

En la adolescencia se inicia un fenómeno muy importante, que es el distanciamiento respecto a la familia, donde comienza una nueva construcción de identidad, la social. Esta identidad dependerá del contexto social en que se mueva, qué está de moda, cuáles son los modelos de referencia,…

El adulto se cuestiona la identidad social, y hace falta que descubra la identidad personal.

  • -¿Quién soy yo? ¿Qué me define? ¿Cuál es mi sello de identidad?
    Pregúntate por el camino personal que te ha llevado a ser la persona que hoy eres.
  • ¿Vivo desde una identidad social (rol) o desde la identidad personal?
  • ¿Siento la necesidad de ser yo mismo, liberado de esquemas mentales que me he impuesto y de lo que los demás esperan de mí (la sociedad, la familia, la pareja,…)?
  • ¿Quiénes te ayudan/aceptan en este ser tú mismo/a? ¿Quiénes y qué situaciones te impiden?

***

Para encontrar la respuesta a ¿Quién soy?, la capacidad de autoanálisis ayuda; pero es más importante dejarse interpelar por las situaciones, las relaciones y, sobre todo, dejarse interpelar por Dios, cara a cara.

Vivimos como si fuésemos ciegos, hasta que por fin nos dejamos tocar por Dios mismo. Su presencia en nuestra vida, transforma nuestro corazón y nos da ojos nuevos capaces ver y conocer la realidad con hondura y verdad.

La actitud vital para ello: Aquí estoy, Dios mío, abierto y desprotegido, dispuesto a lo imprevisible.
 

Canciones...

Abre, Señor, mis ojos,
para que vean las maravillas de tu corazón.
Estoy ciego al borde del camino,
sáname, para que te vea, mi Señor.

Abre, Señor, mis manos:
que permanezcan abiertas
y fortalezcan a los débiles.
Por encima de todo mal, camine
yo contigo; tómame de la mano,
para que vaya incluso a la cruz.

Abre, Señor, mi corazón,
para que escuche, en la llamada
de los pobres, la voz de Cristo.
Para muchos, Señor, estás muerto;
permanece siempre conmigo:
dame fe para que no me pierda
 

Con nosotros en el camino,
con nosotros el Señor;
contigo en el camino
todo es bueno.

El corazón tranquilo, sereno, sin
miedo, nos llevas bien en el camino.
En el camino difícil eres nuestro bien,
si caemos, nos levantarás.
Es largo el camino y el corazón
no puede, la voluntad tiene sed,
está herida nuestra esperanza.
Si tú vienes con nosotros, podemos
caminar, superando las dificultades.
Gracias, Señor, porque eres bueno,
porque te preocupas de nosotros.
No abandonaremos este camino de
libertad, estate siempre con nosotros

 

Poesía de Ernestina de Champourcín

Un día me miraste como miraste a Pedro…
No te vieron mis ojos, pero sentí que el cielo
bajaba hasta mis manos.
¡Qué lucha de silencios libraron en la noche
tu amor y mi deseo!
Un día me miraste, y todavía siento
la huella de ese llanto
que me abrasó por dentro.
Aún voy por los caminos, soñando
aquel encuentro…
Un día me miraste como miraste a Pedro.

 

Oración final

Dios mío, aquí estamos,
haciéndonos mil preguntas.
Líbranos, por favor, de la prisa
por encontrar soluciones.
Acompáñanos paso a paso.
Confío en ti, guía de los que buscan,
amor paciente, Dios mío.
 

La Creación revela a Dios
El nombre de Dios es belleza
 

Hermosas son las obras del Señor
(Salmo 92. [91])

Altísimo Señor,
¡qué bueno es darte gracias
y cantar himnos en tu honor!
Anunciar por la mañana y por la noche
tu gran amor y fidelidad,
al son de instrumentos de cuerda,
con música suave de arpa y salterio.

Oh Señor, ¡tú me has hecho feliz con tus acciones!
¡Tus obras me llenan de alegría!
Oh Señor, ¡qué grandes son tus obras!,
¡qué profundos tus pensamientos!
¡Solo los necios no pueden entenderlo!

Tú aumentas mis fuerzas como las fuerzas de un toro,
y viertes perfume sobre mi cabeza.
He de ver cómo caen mis enemigos;
¡he de oir las quejas de esos malvados!

Los buenos florecen como las palmas
y crecen como los cedros del Líbano.
Están plantados en el templo del Señor;
florecen en los atrios de nuestro Dios.

Aun en su vejez, darán fruto;
siempre estarán fuertes y lozanos,
y anunciarán que el Señor, mi protector,
es recto y no hay en él injusticia.

 

Texto para la oración
(Génesis 1, 1-5)

En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra no tenía entonces forma alguna; todo era un caos profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Dios dijo: “¡Haya luz!” Y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad y la llamó “día”, y a la oscuridad la llamó “noche”. De este modo se completó el primer día.
 


Para la reflexión…

  • Al leer este texto no pienses que estás ante una descripción científica. No imagines a Dios yendo de un sitio a otro creando los seres. No se trata de una descripción científica. Tienes que leer este texto a otro nivel, al nivel simbólico.
  • Los creyentes vemos a Dios como fuente de todo lo creado, aunque cada ser tenga su propia autonomía. En este momento no nos importa mucho qué leyes científicas se han dado en la creación. Lo que nos importa es percibir a Dios como fundamento y manantial de todo lo que existe, dando vida a todo con su Espíritu y su Aliento, mostrando su amor y haciendo que todos los seres sean reflejo de ese amor.
  • Por tanto, cuando contemplamos la creación, estamos percibiendo el Misterio de Dios. La creación nos ofrece la posibilidad de encontrarnos con Dios. La belleza es uno de los nombres de Dios. Y la belleza de la creación nos lleva a percibir a Dios, si es que la miramos bien, desde dentro.
  • Al admirar la creación, estamos admirando a Dios. La luz del sol muestra el resplandor de Dios. La amplia visión de las montañas nos muestra la grandeza del corazón de Dios. La complejidad de los seres más pequeños nos enseña la riqueza del ser de Dios. Dios en todo ha dejado grabada su señal.

Evidentemente todo lo veremos de esta manera, si miramos con una mirada de fe. También el no-creyente percibe algo demasiado grande y especial en la belleza de lo creado, una sospecha de que hay algo que nos supera.

Los creyentes dejamos que la emoción ante la creación se haga oración: «Señor, Señor nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!». ¡Qué bello es, Señor, el mundo que has creado, el ancho universo de tu amor! ¡Qué bello eres, Señor!

  • Amigo/a, ¿qué te nace en tu corazón al contemplar la creación?
  • ¿Te parece todo normal y común? ¿Todo lo ves de tu nivel?
  • ¿No percibes algo que nos supera en toda esta belleza?
  • Siéntate sobre tierra y mira la belleza de la tierra. Respira profundamente. A ratos, cierra los ojos y contempla dentro. Deja a tu interior en libertad.

 

Luego, escucha uno de estos cantos, «Te canto, Señor» o «Primer rayo de luz». O lee el poema de Bitoriano Gandiaga, «Dios de la vida».

 

Te canto, Señor

Porque has hecho bello el mundo te canto, Señor.
Porque has creado luminosa la luz, te canto, Señor.
Porque has hecho puro el río, te canto, Señor.
Por el mar sin límites,
por el perfume de las flores,
por el azul del alto cielo, te canto, Señor.
Porque eres mi Padre que nunca te cansas de mí,
esta guitarra te canta alegre y vuela hacia ti mi canto,
esta guitarra te canta alegre y vuela hacia ti mi canto.

Porque has creado a los humanos, te canto, Señor.
Porque proteges todo con cariño, te canto, Señor.
Porque eres Padre bueno de los humanos te canto, Señor.
Por el amor que nos has dado,
porque tomas a pecho a los pobres,
porque perdonas nuestra ingratitud, te canto, Señor.
Porque eres nuestro Padre, que no puedes abandonarnos,
hoy este pobre te canta alegre, y te entrega su sentimiento,
hoy este pobre te canta alegre, y te entrega su sentimiento.
 

 

Argiaren lehen xirrinta

El primer rayo de la luz
ha nacido de ti,
que todos, Señor, nos reunamos y
cantemos tu gloria.

Tú nos has dado la vida,
tú nos has dado el sol.
Que todo el mundo se levante cantando,
alegre en el Señor.

Cristo se ha levantado del sepulcro,
quitando la piedra.
Ayudados por él, comencemos
a construir la Nueva Tierra.

Al Padre que es amor
cantemos hoy todos/as,
avanecemos luego como Cristo,
dando fuego al mundo.
 

Poema de Bitoriano Gandiaga

Dios de la vida,
has vestido a toda criatura de ser
y a todo ser viviente de vida;
Te surge y te corresponde
hacer y hacer que sea,
en un hacer y en un hacer que sea
constante, sin fin;
haces que todo camine
y permenaces en el hacer eterno,
añadiendo movimiento
a toda criatura, para que
continúe en su camino,
cuidando la velocidad
que corresponde a cada ser,
haciendo que toda criatura siga su camino,
ayudando para que todo ser vivo haga su vida,
queriendo que todo ser humano viva su humanidad;
deseando que viva su humanidad, gozándola y la abrazándola;
sin cansarse de mandar y mandando hasta cansarse
a aprender y enseñar la humanidad;
para que la humanidad sea plenitud de vida para todo ser,
hasta llegar a vivir cantando alabanzas
de acción de gracias y consuelo
hacia ti, Dios vivo.
 

Y, para terminar, proclama tranquilamente este salmo:

SALMO 8:
Grandeza de Dios y dignidad del ser humano

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
 

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